La industria de los alimentos sigue enfrentando años de cambio, incertidumbre y nuevas exigencias del consumidor. El más reciente estudio de Mintel (2026 Global Food & Drink Predictions) revela que, tras años de “policrisis” (pandemia, disrupciones en las cadenas de suministro y presiones económica), el consumidor busca más que alimentarse: quiere bienestar, resiliencia y conexión emocional con lo que come.
Para los productores y transformadores de alimentos, estas tendencias no son solo señales de mercado, sino oportunidades para innovar desde la textura, la funcionalidad y la sostenibilidad,
Diversidad nutricional: del “maxxing” al equilibrio
Durante años, las dietas estuvieron dominadas por modas como el alto consumo de proteína o fibra; para el 2026, los consumidores darán un giro buscarán alimentaciones más inclusivas, diversas y equilibradas donde cada ingrediente sume bienestar, no solo macronutrientes.
Mintel anticipa que conceptos como la “diversidad alimentaria” se fortalecerán, inspirando dietas con más legumbres, cereales nativos, algas y granos locales; además, la fibra será vista como una “armadura nutricional” capaz de contrarrestar los efectos de la contaminación por microplásticos y el estrés metabólico.
Tradición renovada: el poder de lo ancestral
Otra de las grandes predicciones de Mintel es la llamada “Retro Rejuvenation”, donde los consumidores buscaran volver a lo esencial, conectarse con sabores, técnicas y valores del pasado como la fermentación, encurtido, deshidratado, conservas y alimentos de temporada.
Lejos de ser un retroceso, esta tendencia impulsa la revalorización de lo local y de los saberes tradicionales, como una estrategia de bienestar, sostenibilidad y confianza.
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Experiencias multisensoriales: la textura como protagonista
La tercera gran tendencia identificada por Mintel es “Intentionally Sensory”, que redefine el papel del alimento como una experiencia emocional. Los consumidores ya no buscan solo sabor; quieren sentir el producto es decir su textura, su sonido, su aroma y cómo los hace sentir.
Esta búsqueda impulsa el crecimiento de los alimentos con texturas diferenciadas (cremosas, aireadas, crujientes o suaves), especialmente diseñadas para públicos con necesidades sensoriales específicas como adultos mayores, personas neurodivergentes o quienes usan medicamentos que alteran el apetito.
Hacia 2030: alimentación resiliente, inclusiva y sensorial
De acuerdo con Mintel, las tendencias de aquí a 2030 confluirán en un mismo propósito: una alimentación que nutra, conecte y emocione. Las marcas y productores que logren combinar nutrición funcional, tradición y experiencia sensorial serán las que lideren el futuro del sector.
En Poltec, creemos que la textura es el lenguaje invisible del alimento que transmite confianza, bienestar y placer. Por eso, trabajamos junto a los productores para transformar la ciencia en experiencias tangibles que conquisten paladares y generen valor.

